martes, 29 de noviembre de 2011

SISTEMATIZACIÓN DE UN COMERCIO


DESDE LA PERSPECTIVA DEL CLIENTE:


CASO 1.



Hace aproximadamente unos tres meses, tuve la necesidad de comprar una chapa porque tenía que hacer unos arreglos de mi oficina, entonces por consejo del herrero decidimos comprarla en las ferreterías ubicadas en la terminar de la zona 4, de esta ciudad, decidí sacrificar el sábado medio día para hacer estos arreglos calculando que se realizaran en menos de medio día, por lo que estaba de prisa y en la ferretería más cercana a la primera búsqueda, decidimos preguntar por una chapa que el herrero me solicito. 

Se notaba que era un negocio con muchos artículos y que la ubicación era muy accesible, con parqueo y todo, con la prisa que tenia, deseaba que el negocio estuviera vació y que yo fuera el único o primer cliente para que me atendieran de inmediato. 

Mi sorpresa era de que habían como 5 clientes esperando ser atendidos y tres más que estaban sobre el mostrador atendidos por únicamente 2 vendedores, no había cajera, y estas mismas personas cotizaba, corrían a cada poco para buscar adentro para saber si tenían existencia, luego de tener la información, regresaban para indicar que solo había de ciertas medidas, si le parecía al cliente cerraban trato y realizaba una especie de proforma y con letra ilegible, anotaban los nombres de los artículos, con una calculadora de mano sumaba apresuradamente porque aun faltaban más clientes que atender, luego regresaba corriendo otra vez a la bodega a traer el producto, para revisión y entrega del mismo, solo cobros en efectivo, luego se buscaba en las bolsas de su pantalón para saber si tenía sencillo, sorpresa que no le alcanzaba para dar cambio y ofrecía otros productos para cuadrar la factura, luego sale corriendo hacia un local vecino para conseguir el sencillo y con ello entregar el cambio, pude notar que en esa transacción le duro más de 20 minutos para terminar la venta y pensando que tal vez el próximo sería más fácil y que no duraría más de 5 minutos, pues NO, tampoco, el siguiente era un reclamo por que el producto vendido anteriormente no estaba en buenas condiciones, el reclamo duro mas de los 20 minutos pues el vendedor parecía muy dudoso y le indicaba al cliente que dicho producto no había sido vendido en ese lugar y que presentara la factura con la cual le había vendido, y si, efectivamente el cliente llevaba su factura pero el vendedor no sabía cómo identificar el producto, por lo que inicio ha realizar ciertas llamadas telefónicas para asegurarse de recibirlo como garantía. 


Otros al observar la tardanza, decidieron marcharse y tal vez volver otro día o bien mejor buscar en otro lado, yo decidí esperar, pues tenía la esperanza de que me atendieran después de que varios se fueran, desafortunadamente no pude tener la paciencia y decidí buscar en otro lado y aunque me tocara pagar más caro, mi tiempo y la paciencia me obligaron a visitar otro lugar más tranquilo. 

Unos 200 metros de distancia, encontramos una ferretería un poco más grande, que aunque también estaba con muchos clientes, decidí esperar, pues tampoco quería seguir buscando, mi sorpresa fue de que a pesar de que la ferretería tenía más clientes que atender, la atención fue inmediata, más o menos unos 15 clientes, atendidos por 3 vendedores, una cajera y un bodeguero, hicieron breve mi espera. 

Cuando me acerque al vendedor le indicamos que buscábamos una chapa, el vendedor hábilmente busco en su computadora y me ofreció varios tipos de chapas, con ventajas y desventajas llevaba cierto presupuesto para hacer la compra, pero el vendedor al darme comparación de precios y calidades, decidí que por 100.00 mas, me llevaría algo mejor a lo planeado; adicional me ofreció, pintura, tornillos y también unas ofertas que tenia a precio especial. 

Decidí comprar una mejor chapa, los accesorios y la oferta por tiempo limitado, realmente gaste más de lo planeado, pero muy satisfecho por tan pronta atención, no duro ni un minuto en tomar mis datos, imprimir la orden de pedido, en tiempo real el bodeguero ya sabía cuál había sido mi producto.
Cuando pase a caja, me preguntaron cómo haría el pago, si con tarjeta o efectivo, pude usar mi tarjeta y la factura se imprimió en menos de un minuto, lo que al mismo tiempo que realizaba mi pago en la caja, al regresar, los varios productos que compre ya los tenía el vendedor en la mano y en la misma me dio una tarjeta de presentación para que lo llamara por si necesitaba algo adicional.






Todo muy amable y cortez, yo salí más que satisfecho y con ganas de volver. 

Los sistemas de cómputo son indispensables para los negocios, pero son una herramienta que ayudan para satisfacer altas demandas de los clientes.





Escrito por Leonel Gomez.